Las razones de Sharon Aznar
es un artículo de Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, publicado en GARA el 21 de abril de 2002.
Arnaldo Otegi - Portavoz de Batasuna
Las razones de Sharon Aznar
Intentar comprender hoy la razón de ese especial obstinamiento policiaco y militar contra la izquierda independentista por parte del Gobierno de Sharon Aznar, sin tener en cuenta al menos lo más sustancial de lo ocurrido en nuestro país en los últimos 25 años, nos puede conducir sin duda a una cierta desorientación analítica.
Hace 27 años la derecha española diseñó el proceso de transición post-franquista buscando alcanzar tres grandes objetivos estratégicos: la homologación internacional del «nuevo sistema», la incorporación de la economía al circuito internacional y la derrota (militar o por asimilación) de la izquierda abertzale, único sector popular y político que se oponía a aquella caricatura de democracia.
Aquella derecha entendió, entonces, que necesitaba la legitimación democrática para su proyecto, sabedora de que la memoria popular la identificaba plenamente con el sector económico y funcionarial que había sostenido al asesino Franco durante 40 años. Actuó guiada por ese complejo y se vio obligada a hacer concesiones tácticas, las necesarias para alcanzar los tres grandes objetivos planteados.
No hubo ajuste de cuentas con el pasado fascista, ni verdadera vocación democrática, sólo la necesidad imperiosa de la oligarquía financiera e industrial de hacerse un hueco honorable en el escenario europeo e internacional.
Transcurridos 27 años, esa derecha (son los mismos perros con distintos collares) ha alcanzado dos de sus objetivos: ha recuperado legitimidad, gobierna a través del sufragio universal y «preside» Europa, mientras la oligarquía financiera e industrial saquea Latinoamérica y mantiene tasas de beneficio escandalosas.
Pero hay un objetivo que no ha podido alcanzar: nuestra derrota política. Hoy ese objetivo se convierte en prioritario en la medida que, tras la experiencia de 1998, el Estado español sabe que la izquierda abertzale, lejos de estar derrotada, mantiene en pie un proceso de construcción democrático que desborda con nitidez el diseño «democrático» levantado en 1977. Por eso es necesario entender que la represión es hoy cualitativamente distinta: no se busca repetir experiencias pasadas de desgaste permanente e intentos de «recuperación» para la democracia (como en Ajuria Enea). Hoy sólo sirve la derrota total. El aniquilamiento político de la izquierda abertzale es condición indispensable para volver a ganar otros 25 años para el proyecto «España».
Hoy, cuando esa derecha libre de complejos, homologada en las urnas e integrada en el circuito de las «grandes» democracias europeas, se apresura a librar «la última» batalla contra el único enemigo que representa una amenaza real para la estabilidad del actual status político, Sharon Aznar se dispone a recuperar las concesiones que tuvieron que hacer en la transición (involución autonómica) y a intentar abortar el proceso de construcción de un marco realmente democrático para el pueblo vasco. Esa es la alternativa constitucionalista hispana: hacer lo que los complejos no permitieron hacer en el 78. Hacer definitivo el «atado y bien atado» de Franco.
En consecuencia, la alternativa que presentan a nuestro pueblo es la sumisión y aceptación de los valores constitucionales (partición y autonomía recortada) o la guerra. Es el mensaje que lanzan a la izquierda abertzale y a los sectores obreros y populares que queremos la ruptura democrática y la devolución al pueblo vasco del derecho a la libre determinación.
Para quienes pactaron la reforma en el 77 y homologaron el sistema en clave abertzale, el mensaje es de doble dirección: se aceptan definitivamente las reglas de lealtad constitucional (nada de «pinitos» soberanistas) o el Estado pone en jaque la autonomía vía leyes orgánicas para desalojar de la misma a los actuales gestores a través de la mayoría constitucional que se producirá tras la «ausencia» forzada de Batasuna.
Esta es la actual encrucijada de nuestro pueblo: un intento represivo de paralización del proceso de construcción definitiva del marco democrático vasco, y al mismo tiempo una oportunidad real de aceleración de ese proceso. Y la circunstancia histórica que Batasuna y la izquierda abertzale tienen que encarar con frialdad de análisis y capacidad de propuesta.
En este contexto se encuadra tanto la propuesta para la resolución democrática del conflicto hecha pública en Iruñea como la propuesta para el cambio político, la autodeterminación y la construcción de un marco democrático integral que vamos a realizar el próximo día 27 en el Palacio Euskalduna de Bilbo.
Hoy más que nunca tenemos la urgencia histórica y la responsabilidad política de hacer un ejercicio de judo político que reconvierta la contraofensiva del Estado español con plena colaboración del francés en una ofensiva general del pueblo vasco en demanda de sus derechos democráticos. Siendo conscientes de que los dos estados tratan de hacer frente desde la represión a la estrategia de construcción nacional y social que hemos desarrollado en la ultima década.
Golpean a todos los sectores populares que construyen país, que construyen el euskara o la desobediencia, que construyen el movimiento juvenil, que construyen la universidad nacional, que construyen la solidaridad con nuestros prisioneros, que construyen las instituciones nacionales, el espacio comunicativo nacional o el marco vasco de relaciones laborales.
El Estado español y el francés necesitan paralizar y eliminar a las estructuras políticas que han alimentado una estrategia que sector a sector plantea dinámicas que hacen visibles los límites del actual status quo y que hacen necesario el cambio político, la autodeterminación.
Por ello mantienen una despiadada estrategia de agresión en todos esos terrenos; no les basta combatir a la organización armada ETA, necesitan combatir el euskara, la educación, la desobediencia, Udalbiltza o el marco de negociación colectiva. Necesitan destruir la simiente sindical y política que está construyendo durante más de una década (con limitaciones y errores) el marco político alternativo para la economía, la educación, los trabajadores, los jóvenes, la cultura y la desmilitarización de Euskal Herria.
Por todo esto vamos a hacer una propuesta que sirva para que con esa llave de judo político que debemos hacer a los dos estados, su arrogancia y su altanería sean derrotadas por la humildad, el trabajo de hormiga y la dignidad democrática de Euskal Herria.
Profundizar en la estrategia de construcción de nuestro pueblo, intensificar el trabajo en los sectores estratégicos (euskara, educación, economía, Udalbiltza...) y levantar un muro social y político que articule una estrategia al servicio de la mayoría popular son, en consecuencia, las tareas que nos aguardan.
Todos los sectores democráticos y populares de Euskal Herria debemos construir la única estrategia y alternativa democrática real que derrote a los neofranquistas y conquiste un marco nacional que satisfaga los intereses democráticos y populares del pueblo vasco.
En definitiva, el debate tiene nombre y apellido: cómo hacer frente a los continuos ataques de los dos estados, y cómo construir una estrategia nacional, eficaz, para edificar el marco que satisfaga nuestras aspiraciones económicas, políticas, institucionales, lingüísticas y culturales. Son tiempos de represión, pero también tiempos llenos de oportunidades para hacer avanzar la situación en la dirección y la sintonía de la mayoría popular. Son tiempos de responsabilidad nacional, no valen ni regates en corto, ni cálculos electorales. Son tiempos para el compromiso con el cambio político, la construcción, la paz y la autodeterminación.
Con ilegalización, represión, cárcel, tortura o exilio... éstas son nuestras posiciones y no nos van a mover. -